Desde luego, existen muchos problemas relacionados con la vida, entre los cuales algunos de los más famosos son: ¿Por qué nacemos? ¿Por qué morimos? ¿Por qué queremos pasar la mayor parte de la existencia llevando relojes de lectura directa?
Hace muchísimos millones de años, una raza de seres pandimensionales hiperinteligentes (cuya manifestación física en su propio universo pandimensional no es diferente a la nuestra) quedó tan harta de la continua discusión sobre el sentido de la vida, que interrumpieron su pasatiempo preferido de criquet ultrabrockiano (un curioso juego que incluía golpear a la gente de improviso, sin razón aparente alguna, y luego salir corriendo) y decidieron sentarse a resolver sus problemas de una vez para siempre.
Con este fin construyeron un ordenador estupendo que era tan sumamente inteligente, que incluso antes de que se conectaran sus bancos de datos empezó por Pienso, luego existo, y llegó hasta inferir la existencia del pudín de arroz y del impuesto sobre la renta antes de que alguien lograra desconectarlo.
Era del tamaño de una ciudad pequeña.
