El arte de las hadas, los niños perdidos, los locos, los indios, los genios y los gitanos

El arte de las hadas, los niños perdidos, los locos, los indios, los genios y los gitanos

20100808

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Te concedo, desde luego (porque sé lo que me puedes objetar), que los más felices son los que, como los niños, viven el presente; los que pasean, visten y desnudan a su muñeca, y los que, dando cautelosas vueltas al rededor del armario donde la madre ha encerrado las golosinas, cuando logran atrapar el manjar apetecido lo devoran a dos carrillos y gritan: "¡Más!"
Estas criaturas son dichosas.
También lo son los que, encareciendo con títulos pomposos sus frívolas ocupaciones, o tal vez sus pasiones, reclaman gratitud al género humano, como si para su salud y su dicha hubieran llevado a cabo alguna empresa gigantesca. ¡Feliz el que pueda vivir de este modo!

Pero el hombre humilde que comprende adónde todo va a parar, el que observa con cuánta facilidad convierte cualquiera su huerto en paraíso, y con cuánto tesón el infeliz bajo el fardo de la miseria, prosigue casi exánime su camino, aspirando, como todos, a ver un minuto más la luz del sol, está tranquilo, se crea un mundo que saca de sí mismo, y también es feliz, porque es hombre.
Podrá agitarse en una esfera limitada, pero siempre llevará en su corazón el dulce sentimiento de la libertad y el convencimiento de que puede salir de esta prisión cuando quiera.

Goethe, Werther.